Francisco Corzas

Mexico, 1936 - 1983

BIOGRAFÍA

Gran admirador de Tiziano, las efigies corporales que salieron del pincel de Corzas tienen acaso menos vínculos con el arte italiano que con la rica tradición de la pintura mexicana. Los arquetipos femeninos de Corzas están ligados a la concepción de fin de siglo, de la femme fatale, de la mujer devoradora de hombres que es capaz de poseer el alma del artista. Tiene su aval en la poesía del simbolismo, y su origen se remonta a las inmediaciones del siglo XVIII, cuando la fémina es la protagonista de la pintura rococó, y su carácter frívolo, y sexualmente disipado, es celebrado por los colores de Boucher y Fragonard. Para el siglo XIX, el romanticismo prueba que la razón ilustrada es insuficiente para intentar explicar la naturaleza hermética y seductora de la mujer. En la pureza de su virginidad, los artistas encuentran la prueba de que la salvación para el espíritu; pero, asimismo, que su cuerpo es la encarnación misma de la lujuria, y por tanto, sendero de la perdición. (Por Luis Martin Lozano en “Francisco Corzas”, Bital Grupo Financiero) Otro de los temas que sitúa a Corzas en la línea de un pintor historicista, es la recurrencia a épocas pasadas, sin ningún rigor por las cronologías, claro está. Particularmente gustó de evocar la cultura del barroco, no sólo como una moda pasajera, sino como una presencia reiterada de extraños personajes solitarios que habitan sus pinturas, por ejemplo, los autorretratos figurados. Corzas parece haber leído la vida de los pintores que escribiera Giorgio Vasari. De ser así, en su mente quedó fijada la explicación de que la biografía, por más distancia que tuviera del verdadero talento, eventualmente condicionaba el destino del artista. (Por Luis Martin Lozano en “Francisco Corzas”, Bital Grupo Financiero).

Obras de Francisco Corzas