Pedro Friedeberg

Mexico, 1936

BIOGRAFÍA

Pedro Friedeberg nació en Florencia, Italia, el 11 de enero de 1936. Hijo de padres judíos alemanes; Friedeberg llegó a México a la edad de tres años. Habiendo mostrado una inclinación temprana por el dibujo y la lectura, estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana, donde fue profundamente influenciado por la enseñanza de Mathias Goeritz, un artista germano-mexicano. Bajo la influencia de Goeritz, creó modelos arquitectónicos que fusionaron diversos elementos en estructuras individuales y, a menudo, fueron diseñados para no ser ficticios. Su formación académica varió desde medieval hasta Art Nouveau y su trabajo anticipó la posmodernidad. En 1960, Friedeberg fue invitado a unirse a un grupo basado en los principios dadaístas: la creación del antiarte por el arte. Los Hartos (The Fed Up) fue un rechazo de la pintura política y proporcionó una alternativa a la pintura social de la época. Esta organización llevó a Friedeberg a separarse en otra dirección que definiría su trabajo: creía en la autonomía del esteticismo. Además de las fantasías arquitectónicas no ficticias de Friedeberg, comenzó a producir muebles que rechazaban el estilo predominantemente internacional de arquitectura y diseño que se enseñaba en México. Después de diseñar su primera silla, Friedeberg pasó a diseñar mesas, sofás y sillones. Este cuerpo de trabajo, junto con los lienzos obsesivamente llenos y meticulosamente detallados de Friedeberg, a menudo incluía referencias a escrituras tántricas, códices aztecas, catolicismo, hinduismo y símbolos de lo oculto. Aunque sus pinturas, llenas de sorpresa, a veces se describían como ejemplos de surrealismo o realismo fantástico, no son fácilmente definibles en términos de categorías convencionales. Utilizó el dibujo arquitectónico como el medio a través del cual creó composiciones inusuales y también diseñó muebles y objetos inútiles, admitiendo que su actividad artística estaba enraizada en el aburrimiento. Esta sensación de ironía y exceso transmitió a sus imágenes, a través de la repetición alucinante de elementos, un desorden formal asfixiante. El trabajo de Friedeberg es producto de un pensamiento altamente consciente, si no autoconsciente.

Obras de Pedro Friedeberg